Símbolos de la I.E Normal Superior de Mompós

 

Símbolos de la I.E Normal Superior de Mompós

La Bandera:

La bandera de la Escuela consta de tres colores: blanco, verde y rojo.

Blanco: significa la pureza, la paz que debe reinar en el corazón de todo maestro y maestra.

Verde: significa la esperanza que todo educador debe difundir en el corazón y en la mente de sus alumnos.

Rojo: significa el amor y el fuego que debe existir en el corazón de todo educador para que su labor sea fecunda. La llama del saber.



El Escudo de la Escuela Normal:
  
El escudo actual es distinto al escudo primitivo. En este aparecían: El labrador arando la tierra, un libro abierto, el astro sol y una casa campesina.

El actual surge en 1.968 como consecuencia de un concurso que hubo en la escuela. La ganadora fue la señorita Elizabeth Rodríguez. El escudo consta de:

Un libro abierto: representa el instrumento de trabajo del educador, la fuente de su estudio y de investigación, el arma con que puede destruir las incontables dudas y los múltiples errores.   

La antorcha: utilizada en los caminos para disipar las tinieblas, indica que el maestro debe ser, al igual que Cristo, Luz del mundo; su vida debe irradiar destellos que muestran las sendas por donde deben transitar los niños y jóvenes que estén bajo su tutela.

En la parte inferior aparece el Río y unas Palmeras. El río nos indica la posición geográfica de este establecimiento, situado en la margen izquierda del Brazo de Mompós, también recuerda la importancia que tuvo la navegación de este río, para el desarrollo de Mompós y del país. Hoy como testigo mudo de los múltiples esfuerzos y sacrificios que demanda la cotidiana y noble labor de la docencia. Las palmeras que acompañan al río nos indican la fertilidad de estas tierras.    

En la parte superior del escudo la Leyenda "Dios y Patria", nos recuerda que tenemos un creador supremo y un suelo grande, que al igual que Dios demanda amor, respeto y esfuerzo por construirla.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        


El Himno:

Se cree que el autor de la letra del Himno de la Escuela Normal es el cartagenero: Eustorgio Martínez Fajardo, hijo adoptivo de Mompós y padre de Zoila Martínez de los Ríos, quien fue directora de la Escuela Anexa; la música se debe al momposino Luis Felipe Villanueva, autor de múltiples obras musicales.

De los versos que lo conforman, unos constituyen un canto de gloria a la ciudad de Mompós por haber sido la primogénita Villa en la Nueva Granada que proclamó su independencia absoluta. Las estrofas intermedias están conformadas por versos que en su engranaje melodioso alaban al maestro por su fecunda labor que realiza en todos los campos. El Himno consta de: Introducción, Coro y siete estrofas de ocho versos cada una.   

Letra: Eustorgio Martínez Fajardo.
Música: Luis Felipe Villanueva. 


¡Gloria a ti oh Mompox la procera 
gloria a ti Valerosa ciudad
en el día en que tu genio nos diera 
la consigna de fe y libertad!

Desde el mítico griego que hurtara,
del olimpo la chispa divina,
hasta el Cristo de excelsa doctrina,
fuente llena de bien y de amor.
De una mano, a otra mano en los siglos
de la ciencia la antorcha llevaste,
y a mil mentes oscuras brindastes 
la virtud de tu genio creador.

Coro 

Juventud Normalista de pie
te reserva tu sino fecundo,
esparcid por los surcos del mundo
la semilla de luz del saber.

Maestro, Maestro que estas en la tierra
como norte feliz para el hombre,
bendecido sea siempre tu nombre 
aun después que tu luz venga a nos.
El pan nuestro que nutre la mente,
da maestro con dádivas largas
y perdona las luchas amargas
que te ofrece tu augusta misión.

En la América víctima un día
arrullaste el nacer de la historia,
y en los campos de trágica gloria
donde nunca pusiérase el sol.
Con la lengua y la fe maternales
herramientas de libros forjastes,
y al indio y al afro elevastes
al nivel del orgullo español. 

Tu vivir es igual al del árbol
que convierte su vida en simiente,
claridad que de oriente a otro oriente
va vertiendo su lumbre veraz.
Si en lo eterno el espíritu asume
la virtud mas hermosa vivida,
en la noble misión de tu vida
cual egregia columna serás.





Creado por: 

Camilo Andrés Zabaleta Navarro



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